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viernes, 3 de octubre de 2008

El rascacielos reflectante

Foto del autor


El hotel estaba justo enfrente. El edificio no llamaba especialmente la atención hasta que la luz del sol se marchó. Cuando la oscuridad llegó a Bruselas, la torre se iluminó, primero de todos los colores del arco iris, después de uno solo. Y, para rematar la faena, predijo la temperatura del día siguiente con sus luces chillonas. No puede reprimir un grito: ¡el rascacielos reflectante! Y meteorólogo... Todos los días, al caer la tarde, asistíamos al espectáculo. No nos decidíamos en calificarlo como una horterada o una obra de arte. ¿Se puede ser ambas cosas? ¿Un dibujo de Mucha? ¿Una película de Douglas Sirk? ¿Pushing Daisies?


Desconocía el nombre del edificio hasta que hace unos días me topé con él en el telediario. Se trataba de la Torre Dexia, propiedad de una entidad financiera francobelga que se había hundido en bolsa. La etérea crisis parecía materializarse en ese gigante de cristal y acero. ¿Apagarán ahora las luces? ¿No podrá reflectar el pobre rascacielos multicolor, virado a negro por culpa de las fluctuaciones de la economía de mercado? Bruselas ya no será lo mismo sin él.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Viaggio in Italia

Una excusa para no actualizar: he estado de viaje por Italia. Aunque en realidad eso es solo media excusa. La mayor parte de la ausencia se debe a un viaje, digamos, interior, pero que no viene al caso por ser mucho menos trascendente y anecdótico.
Seamos sinceros: en los viajes que uno realiza, por mucho que se empeñe en evitarlo, no se pasa de ser un mero turista que acude a los monumentos a los que acuden los turistas y hace cosas que hacen los turistas. Luego, exhibe las fotos de los lugares visitados ante amigos y familiares y farda con los conocidos diciendo "fui de vacaciones a Petra" o "me tomé una Coca Cola en Cantón".
Pero, como me sucedió en París, en el país de los Apeninos no visité exactamente lo que uno no debe perderse según todas las guías, ni vi exactamente lo que esperaba ver.
Aunque, positivamente, pude percibir una cierta idiosincrasia de los italianos que, como señala la siempre acertada Cayetana Altovoltaje, están todos un poco malos de la testa. Este fin debería ser el objetivo del turismo, descubrir las peculiaridades que le diferencian de aquellos que habitan siempre el país que él pisa momentáneamente. Por ejemplo, el tren es allí un medio de transporte rápido y barato, la pasta está buena en cualquier parte pero el fiambre es asqueroso, NADA cumple los horarios establecidos Y EL IKEA de Roma es igual que cualquiera de los de Madrid.
Mi recorrido por la zona central de la bota me llevó a:

La encantadora Perugia, eventual hogar de mi adorada hermana y sede del Eurochocolate:

Gatito Perugia

La bellísima Asís, con su basílica milagrosamente reconstruida:

Assisi

La inconmensurable Florencia:

Campanile de Firenze

Y, finalmente, Roma:

Anita en el aeropuerto de Roma

Perugia es la capital de la provincia de Umbría, verde y montañosa (ideal para viajar en tren), trístemente célebre en la actualidad porque ya se sabe que los Erasmus solo estudian en el extranjero para beber y follar y, ains, en el pecado llevan la penitencia. Aun así, a pesar de las broncas a botellazos en las escaleras de la catedral, no me pareció un sitio tan peligroso. Salí ileso de una fiesta universitaria y me puse de baci hasta los ojos.
Cuado descendí a contemplar la tumba de San Francisco, en Asís, me sobrecogió un súbito síndrome de Stendhal que me hizo postrarme y creer. Gracias a Dios, esta repentina conversión duró unos minutos. En Asís se advierte esa típica dualidad italiana en la que se entremezclan la belleza y el exceso más chabacano y hortera como la virgen dorada sobre el precioso templo neoclásico de Santa María degli Angeli.
¿Qué decir de Florencia que no se haya dicho ya? Que me pasé media hora dando vueltas en torno al David (mientras unas mujeres, españolas para más inri, se interrogaban acerca del instrumento que sostenía la escultura en su mano derecha) y que hay que ascender a la cúpula de Brunelleschi al menos una vez en la vida (lo de cargar con un trípode los casi 500 escalones, como hicieron una pareja de enamorados japoneses, ya es opcional).
Y Roma. Estuve alrededor de 5 horas en la sublime capital del Imperio, así que nada de Vaticano, nada de Moisés y nada de Tiber. Me sentí de nuevo como en esa vieja película de Godard en la que los protagonistas corretean por el Museo del Louvre. Pero, a pesar de todo, tuve tiempo de tirarme fotos junto a los monumentos más famosos de la ciudad. A saber: El Coliseo, la Fontana de Trevi o la Piazza di Spagna.

Piazza di Spagna

La lámina que sostengo fue adquirida en una Feltrinelli de Firenze, visitó Perugia y voló de Roma a Madrid bajo mi asiento, así que se merece la inmortalidad que le supondrá este post.
He estado de viaje por Italia y, al final, aunque me he propuesto no hacer lo que hacen todos los turistas cuando regresan, o sea, enseñar las fotos y comentar los incidentes, eso es precisamente lo que acabo de hacer. A ver si aprendo la próxima vez. ¿O eso es lo único que hace que viajar merezca la pena? Seguiremos investigando.

PD: más fotografías próximamente aquí.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Mira lo que has hecho de mí II

Hace un año aprendí que este blog es una de esas cosas que sólo existen en el ciberespacio pero de vez en cuando se entrometen en la realidad, esa en la que las cosas se pueden tocar. Hace un año una reflexión en la irrealidad me transformó en algo que hasta el momento no había sido. Yo decidí devolverle el favor a esta red sobresaturada con un nuevo lugar en el que reflejar aquello en lo que Anita me había convertido, aunque desde entoncés no le haya hecho demasiado caso. Pero mi nuevo estado no se reduce a un solo aspecto, sino que tiene diversas variantes. Hasta el momento únicamente había explorado una de ellas. Después de un año, Anita ha decidido que no puedo quedarme donde estaba, que debo avanzar y que es bueno que me aventure de lleno en nuevas experiencias, de las que pueden brotar cosas hermosas, sublimes incluso.
¿Qué quiere decir todo esto? Que soy propietario de una nueva y flamante cámara lomográfica, esta vez una ojo de pez, y que esta vez voy a intentar actualizar Diario de un lomógrafo más a menudo. Por el momento, cuelgo una muestra de lo que ha dado de sí el primer carrete, gastado en gran parte en nuestro reciente periplo centroeuropeo.

Cerdo Náměstí Republiky

viernes, 24 de agosto de 2007

Mes vacances a Viena

Continuamos con la segunda y última parte de nuestro especial postvacacional (toma juego de palabras) con una entrada dedicada a la antigua capital del Imperio Austrohúngaro: Viena.
Cuando uno vuelve de Viena se da cuenta de que Madrid es una ciudad bastante cutre y cochambrosa, poblada por salvajes incivilizados. Quizá no haga falta volver de Viena, pero yo no lo había notado hasta ahora...
Viena es tan pulcra, tan acogedora (al menos a este lado del Danubio), tan civilizada. Vale, también es esnob y elitista, pero ¿quién es perfecto? El caso es que, en mi primera toma de contacto, no puedo decir nada malo de Viena. Bueno, sí: que todo cierra muy pronto, que los transportes funcionan como en la capital de España (osease, muy malamente), que la metereología es terriblemente voluble, que hay millones de modernos y gafapásticos, que... Pero Viena es apasionante, un lugar a la vez monumental y lleno de recovecos, épico y decadente, histórico pero lleno de vida. En fin, lleno de contradicciones. Las ventanas de los pisos bajos (al menos en el centro) se dejan abiertos por la noche aunque, claro, luego se acuerda uno de la pobre Natascha Kampusch y...
Pasemos a los impresionantes documentos gráficos que allí tomamos.

Spiderman Viena
Spiderman también trepa a los edificios en las calles del viejo continente. Como en toda ciudad civilizada que se precie, en Viena hay varias tiendas de cómics y esta era la mascota de una de ellas, que estaba muy cerquita del Stephansdom.

kiosco vienes
En Viena, en vez de kioscos, hay puestos callejeros de prensa. Al principio pensamos que era como un top manta de revistas, pero estos están completamente homologados y cuentan con todos los permisos reglamentarios.

Cine en el Ayuntamiento de Viena
El cine al aire libre frente al Ayuntamiento. Viena en verano está llena de actividades culturales, la mayoría gratuítas. Como los Veranos de la Villa, pero a lo bestia. Y tengo querencia por los cines en todas sus variantes, qué pasa.

Universidad de Viena
El patio de la Universidad de Viena, con los bustos de sus catedráticos más ilustres, entre los que se incluye, por ejemplo, Freud. ¿A quién no le gustaría estudiar para tomarse aquí un melange entre clase y clase?

Atenea
¡Oh Atenea! Tú si que sabes mirar con auténtico desprecio al género humano. Sólo tú podías presidir el parlamento austriaco.

Jardines del pueblo
Los jardines del pueblo lindan con el Hofburg, el Palacio de Invierno de Sissí y Francisco José I. La historia de esta pareja es fascinante, pero más fascinantes aún son los personajes secundarios de la misma: el hijo de ambos, Rodolfo de Habsburgo, que se suicidó junto a su amante en Mayerling, Sofía de Baviera, la pérfida suegra de la pobre Sissí y, sobre todo, Maximiliano I de México. ¿Cómo coño el hermano del emperador de Austriohungría llegó a ser emperador de México? Tan absurdo como estos jardines, con sus sillas de madera desvencijada o su réplica del templo de Teseo en Corfú, un capricho de la ciclotímica emperatriz.

Romy
El mito de Sissí está convenientemente explotado, así como el de Romy Schneider, cuya imagen está por todas partes (en este caso, gracias a un a exposición fotográfica que recorre sus años mozos).

Neubaugasse
Neubaugasse era una calle que hacía esquina con la calle Mariahilfestrasse, algo así como la Bravo Murillo vienesa, parecía el fondo de unos añejos dibujos animados, las tiendas se iban repitiendo cada pocas manzanas: un H&M, un Palmers, un Anker y un NordSee; un H&M, un Palmers, un Anker y un NordSee...

Maniquís
El realismo de los maniquíes de los establecimientos de lencería (muchos y privativos) era inquietante. Quizá fuesen aspirantes a Supermodelo 2006 que habían accedido a ser disecadas para que todo el mundo las admirase.

Lotería de Viena
Aunque los vieneses sean tan estirados tienen sus vicios como todo el mundo. Una veterana administración de lotería para constatar su afición al juego.

Schombrunn
A sissí le gustaba el senderismo y su marido dormía en un camastro de hierro, pero el palacio del Schönbrunn (un lugar donde también vivieron María Antonieta o un hijo de Napoleón) es uno de los lugares que uno debe visitar al menos una vez en su vida. Lástima que el ascenso a su romántica glorieta se transformase para Anita y yo en una marcha en pos de la muerte. Ahora necesitamos descansar de las vacaciones...

martes, 21 de agosto de 2007

2 blogueros en Praga

Pues se acabaron las vacaciones. Y este año nos han producido la sensación de haber sido bien aprovechadas. Pues, ¿para qué otra cosa podrían servir unas vacaciones que no fuese para dar caminatas en pos de la muerte visitando viejos palacios, catedrales ruinosas, iglesias desvencijadas y obras de arte prehistóricas?
Hemos estado en Praga y Viena, dos de esas ciudades a las que uno no va a sentarse en una terraza mientras las horas se diluyen.
¿Qué puede contar a grandes rasgos de Praga? Que su luz es hermosísima, que está muy descuidada, que los transportes funcionan con asombrosa precisión, que la visitan millones de turistas que podrían visitar igualmente Benidorm y, quizá, que no es para tanto. Pero, claro, al lado de Viena, París parece una capital del África Subsahariana. Y que conste que no tengo nada en contra del África Subsahariana.
Como, además de unos bonitos recuerdos y un ligero mal de Stendhal, lo único que uno acaba conservando de sus viajes al extranjero son las fotografías, ahí van algunas de las instantáneas que tomamos en la capital de la República Checa.
Además, una imagen vale más que mil palabras, con lo cual dejo el rollo para los posts del resto del año.

Casa Danzante
He intentado seleccionar aquellas fotos que no se asemejen a postales o que no sean las típicas del Karlov Most ni de la Callejuela del Oro, pero la Casa Danzante (o edificio Ginger & Fred) era tan hermoso al atardecer...

Tranvía
¡Oh, tranvía! El edificio que se observa en un lateral es el Teatro Nacional, quizá la construcción más bella de Praga y la más ennegrecida.

Puente de Carlos
Este era el estado de las esculturas del Puente de Carlos. Sí, sí, esos hilillos blancos son telarañas. Imaginaaos el tamaño de las arañas...

Albert
En varios puntos de la ciudad encontramos esculturas de vacas. Parece ser que son un rescoldo de algo titulado "Cowparade 2004", una exposición al aire libre de carácter itinerante que se ha instalado en varias localidades europeas. Esta era la más curiosa, la mascota de los supermercados Albert, algo así como los Mercadona checos.

Mash Praga
Esto era lo que quedaba en la acera opuesta al hotel donde nos hospedamos, una típica armería de barrio. La verdad, la ciudad no me pareció tan insegura como para que la gente lleve una recortada bajo el sobaco pero nunca se sabe.

Telefonillo praguense
Las fachadas en general y los telefonillos en particular no es que pasen por su mejor momento...

Zapato
El monumento a los tacones es casi tan genial como el monumento a la pinza que hay en Esplugues. Lo mejor de todo es que en su interior estaba pintada la Venus de Botticelli. ¿Un homenaje encubierto a lo kitsch? ¿He dicho encubierto?

Namesky
Creo que tanto el zapato como esta curiosa escultura situada en la Namesty Republiky, eran parte de la Pragebiennale, un acontecimiento artístico de primera magnitud, aunque no pondría la mano en el fuego (sobre lo de si forman parte, no quiero restarle importancia a la Pragebiennale).

Correos de Praga
Esta es la única oficina de correos que encontramos, situada en la Plaza del Castillo. Para nuestra sorpresa, no está permitido entrar con pistolas. En la puerta lo indica, justo al lado de la señalización de prohibido usar el teléfono móvil. A lo mejor lo de la armería no es tan bizarro después de todo...

Cervezaza
Justo al lado del hotel estaba la fábrica de cerveza Staropramen, que enseguida nos cautivó. Staropramen es una marca consolidada que se anuncia de formas originales, en este caso, navegando por el río Moldava. Desde luego la cervezaza debía verse casi desde el espacio.

Pepsi
Los praguenses son más de Pepsi, como Anita.

Gran Hotel Europa
El Gran Hotel Europa fue galardonado con el oficioso título de 'the ugliest building in the Middle Europe'.

Moldava
Pero el atardecer sobre el Moldava es tan hermoso...