sábado, 9 de junio de 2007

Gente guapa

Como siempre lo dejo todo para el último momento, un día antes de que la exposición 'Tintoretto' echase el cierre, acudí al insigne Museo del Prado para deleitarme la vista con el trabajo de este artista del renacimiento italiano. Es extraño enfrentarte a tantas magníficas pinturas a la vez, es lo malo de los museos y de las exposiciones. Uno debería ir observar detenidamente 3 o 4 cuadros y volver al día siguiente para ver otros 3 o 4, pero no acabaría nunca y, si además hay que apoquinar a la entrada, sería muy mal negocio (para el visitante, para el museo sería cojonudo).
Así que me intoxiqué de Tintoretto y, como no fue suficiente, decidí darme una vuelta por la exposición permanente.
Me fascina del Museo del Prado la cantidad de tesoros que hay allí expuestos y que se pueden contemplar a diario. Por ejemplo, 'El lavatorio', de Tintoretto, no se va a marchar de Madrid porque pertenece a esta ciudad, al igual que otras maravillas, como 'El jardín de las delicias', de El Bosco, 'El triunfo de la muerte', de Pieter Brueghel, 'La adoración de los magos', de Rubens, 'La trinidad', de El Greco, 'La bacanal', de Tiziano o 'Las hilanderas', de Velázquez. Una pena que hayan escondido 'La condesa de Vilches' de Madrazo, uno de mis retratos favoritos. Supongo que lo trasladarán a la tan cacareada ampliación y, más tarde que temprano, volveremos a disfrutarlo.
Pero aun más que los cuadros, del Prado me fascinan sus visitantes, supongo que similares a los de las pinacotecas más importantes del resto del mundo. Un sábado por la mañana uno encuentra siempre una turba furibunda de turistas ávidos de arte que corretean por las salas sin apenas mirar los cuadros, pero leyendo todos los letreros que los sitúan en una corriente artística o en una época. Me recuerdan a esa escena de 'Banda aparte', de Godard, en la que los protagonistas han de ver el Louvre en 9 minutos y 43 segundos para batir un record.



De esta vuelta pude observar oriundos de Inglaterra (o Irlanda, no distingo el acento), EEUU (o Canadá, ídem), Francia (o la parte francesa del Canadá), Japón (o Corea), India, Alemania (o la parte alemana de Suiza), México, Argentina y Portugal (o Brasil). Había autóctonos de otros países que no puedo discernir, e incluso algún español, puede que de provincias (con todo mi respeto a las provincias) o puede que de aquí de Madrid.
En general, los turistas que visitan El Prado son gente bien. Gente guapa. Se les nota. Llevan ropa de marca y peinados caros, y la mayoría no van en pantalones cortos y sandalias, por la sencilla razón de que, cuando uno va a hacer turismo, se lleva sus atuendos más decentes. Piensas "ya que voy a un país extranjero, voy a tener buen aspecto, que vean que los españoles semos gente elegante". O al menos, lo pienso yo, que soy un poco presumido.
Por eso me encanta la idea del fotógrafo Tomas Struth de inmortalizar a espectadores anónimos mirando los cuadros. Yo también me pregunto desde donde habrán venido esas buenas gentes, quienes son, qué grado de parentesco guardan con sus acompañantes, qué sienten al contemplar las pinturas... Casi son más interesantes que las propias pinturas.
Estaba yo sumido en estas trascendentales reflexiones (en vez de mirar los cuadros o leer los carteles, cada uno pierde el tiempo como quiere) cuando, al volverme en una de las salas dedicadas a Goya, me enfrenté con cara a cara con... ¡Mar Flores! Sin duda alguna, ella también quería sentirse por un rato gente guapa, pero gente guapa de verdad, no de esa de mentira que sale en los papeles. No me pregunté de donde venía ni quien era, y supuse que no debía sentir gran cosa frente a las pinturas porque se servía de una guía que no la dejaba detenerse gran cosa frente a ninguna. Pero, eso sí, llevaba un traje divino. La gente guapa, en los museos, es donde encuentra su razón de ser. Si alguna mañana os levantáis sintiéndoos un poco patitos feos, en vez de insultar al espejo, acudid raudos a un museo. Y si la cosa no mejora, siempre os queda el arte.

6 parlamentarios:

Marujita Robinson dijo...

El jardín de las Delicias, mi favorito sin duda junto con El nacimiento de Venus y las dos muchachitas de Gauguin (endever, pinté ese cuadro en el cole y ya no me acuerdo de como se llama...)

Luisru dijo...

Maru, ¿eres una artista y no nos lo habías dicho? Ya sabía yo que seguro que tenías algún talento más aparte de darle a la sin hueso.

altovolta dijo...

Oye, cómo mola la web de Mar Flowers, con esa cita y todo en la portada, justo al lado de sus taconazos. Esta chica llegará lejos... Por cierto, el ex que la caneaba era el trapo humano que se arrastra en Supervivientes, ¿no? Qué grima... Salu2

Luisru dijo...

Pues no sé queien es el ex de Mar Flowers, no veo supervivientes, mea culpa. La web de la chica mola mogollón, me encantan sus fotos con niños pobres y esas cosas que enternecen a las marujas (con perdón, Marujita).

Cayetana Altovoltaje dijo...

Renacimiento italiano, Godard... y Mar flores. Tú quieres confundirnos, Luisru.

Valmón dijo...

No me toques mucho la fibra sensible...no quiero hacer lista. Pero de los que has puesto hay dos de mis favoritos. El Prado es el mejor laberinto de Madrid