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martes, 25 de marzo de 2008

Maximiliano I de México y el destino

En el principio fue Carlota, un nombre que siempre me ha gustado aunque todo el mundo me dijese que es de niña pija. Carlota se convirtió para bien o para mal en el trasunto de mi mujer ideal e idealizada, como la Beatriz de Dante o la Sylvia de Guerín. Carlota estaba claro que no era ultraterrena, que no podía ser humana, por eso intenté llamar Carlota a mi gata pero no me dejaron. Después vino 'Amuleto', la novela de Bolaño en la que la protagonista, Auxilio Lacouture, una uruguaya que vive en México D.F. y pasea por los jardines de Carlota y Maximiliano. Aunque yo no sé mucho de México enseguida comprendí que ese Maximiliano era el Emperador Maximiliano I de México, lo fusilaban en un cuadro de Manet, un monarca absoluto en un país que parecía no tolerar esta clase de gobernantes y de hecho no lo toleró mucho tiempo. Pero, ¿de donde salió este Maximiliano y su esposa de encantador nombre?
Esto no me lo pregunté cuando leí la novelita de Bolaño, pues olvidé al fugaz Emperador de México, sino tiempo después, cuando viajé a Viena y visité el Schonbrünn, el palacio de verano de Maria Teresa y después de Sissi y Francisco José, que era hermano de, nada más y nada menos, ¿lo adivinan ustedes?, Maximiliano de México, por lo que era cuñado de la emperatriz Carlota.



Flaubert decía que un escritor no elige sus temas: los padece, Rodrigo Fresán dice que no hay que escribir sobre lo que a uno le gusta sino sobre temas que se aparecen algo así como fortuítamente. Por eso, me pareció que había algo que me predestinaba a pensar sobre, a escribir sobre Maximiliano I, el personaje más fascinante de aquella corte vienesa que hemos visto recreada en dramas románticos en tecnicolor protagonizados por Romy Schneider.
El otro día estábamos Anita y yo en el Museo del Prado, visitando la exposición 'El Siglo XIX', Anita me propuso un juego: con su guía en la mano me pidió que eligiera un cuadro de cada sala y ella me leería la descripción. De una de las salas elegí el retrato de una mujer, noble por su porte pero vestida sin lujos, una mujer que resultó ser Concepción Miramón de Fortuño, inmortalizada por Vicente Palmaroli, hija del General Miguel Miramón, que fue fusilado en 1867 en México junto a... Maxiliano I.
Seguiré intentando organizar encuentros casuales con esta figura histórica, a la que sobrevivieron su esposa Carlota y su hija, la suma de todas las cosas, Carlota Maximiliana, a la que conoceré de forma más detallada, seguro, tarde o temprano, es el destino.

martes, 30 de enero de 2007

Maria Antonieta y los anuncios de compresas

Era inevitable. Tarde o temprano, tenía que acabar viendo 'María Antonieta'. Uno puede intentar mentirse a sí mismo, pero que te entusiasme 'Lost in translation' y detestes 'Million dolar baby' hace que se revele tu verdadera naturaleza: eres un gafapasta.
Pues eso, como el segundo trabajo de Sofia Coppola me obnubiló no podía perderme el siguiente: una revisitación de la vida de la polémica esposa de Luis XVI, muerta en la guillotina en 1793.
Rara elección en un principio, pero que se adapta como anillo al dedo para las sensaciones que la Coppola quiere transmitir y que son similares a las que se advertían en 'Lost..'. Tanto se parecen que a ratos podría ser la misma historia que transcurre en tiempos distintos: joven atribulada que viaja a un país extraño donde todo es diferente al lugar de donde procede. La soledad que experimenta le hace caer en un estado de impotencia del que consigue apearse solo a medias. La directora elige una etapa en concreto de la vida de la reina: sus años en Versalles, haciendo hincapié en aquellos en los que no concisguió consumar su concertado matrimonio con el pusilánime de su esposo. La verdad, los últimos años de la vida de Maria Antonieta son mucho más interesantes: su encarcelamiento (durante su estancia en prisión, los revolucionarios se entretenían en pasear por delante de su ventana la cabeza de su íntima amiga la princesa de Lamballe clavada en una pica); su juicio (el acusador público, Fouquier-Tinville, consigue que el príncipe declare que su madre le obligaba a masturbarse); y su ejecución (se tropezó subiendo al cadalso y pisó al verdugo que estaba a punto de guillotinarla. Entonces pronunció una frase mítica: "Perdón").

Maria Antonieta y amigas

Un profesor de la facultad (no recuerdo cual) nos decía que las películas de época son en realidad el reflejo camuflado de la época en la que se realizan. Sofia Coppola seguramente se siente culpable de su estilo de vida alegre y despreocupado y, a modo de exorcismo, traza una parábola sobre las vidas de la gente bien a través de los asiduos de la corte francesa: las interminables fiestas, los bailes, los zapatos, los pasteles, el alcohol, el sexo, en definitiva, esos placeres culpables que a todos nos hacen un poco más felices aun hoy en día.
Pero hay algo que diferencia a esta película del resto de reconstrucciones históricas más o menos pretenciosas: su puesta en escena. Una puesta en escena MUY discutible. La mayoría de la gente que ha afirmado sin rubor que esta peli es un bodrio lo ha hecho por sus tonos pastel, por sus escenas edulcoradas, por su ritmo sosegado. Yo creo que la cinta tiene una lógica interna que alimenta la elección de reflejar esta historia de manera tan blanda, y es que Maria Antonieta es una niña cuando llega a Francia, una niña bien que vive en un mundo de luz y de color donde el dolor o la tristeza no existen. La historia está contada desde su perspectiva de adolescente superficial y cursi. Por eso es tan blandengue.
La elección de la música es asimismo harto discutible, pero creo que casan bien con ese montaje pausado. De haberlo acelerado, con esas canciones, se hubiese asemejado demasiado a un videoclip.
¿Y a qué se asemeja esta 'María Antonieta'? Pues según mi encantadora parteniere Anita B, a un anuncio de compresas. Kirsten Dunst con el pelo suelto, corretrando por el campo junta a una niña rubia y un corderito; Kirsten Dunst volviendo a palacio mientras el sol se despliega sobre los jardines; Kirsten Dunst revolcándose por la hierba (castamente; carne se ve la mínima imprescindible)con un apuesto noble sueco... En fin, imágenes a las que se les podía incorporar una voz en off que dijese "¿A qué huelen las cosas que no huelen?". Y no digamos las escenas de la reina y su consorte probándose Manolos y devorando pasteles, encajan a la perfección en el imaginario de Isabel Coixet. ¿Quiere decir esto que en la próxima campaña de Evax contratarán a la hijísima? Desde luego, méritos ha hecho.

Maria Antonieta

Anita B también apreció que Kirsten Dunst camina como E.T. y quizá tenga razón, hace mucho que no veo 'E.T' y no recuerdo cómo camina, pero hasta ella tuvo que reconocer (y eso que la odia) que Kirsten Dunst sostiene el personaje con sobrada soltura. Aunque claro, al lado de la grandísima Judy Davis, el resto de los actores parecen amateurs.
Para despachar el asunto, unas palabras de Borja Hermoso, crítico de cine de El Mundo Inmundo. Su blog no me entusiasma pero eso no me priva de compartir algunas de sus opiniones. Después de ver dos veces esta peli, declara: "Hay algo en ese almibarado artefacto que me envuelve (...)Es molongui 'Maria Antonieta', viéndola me entran ganas de vivir un día, aunque sólo sea uno, en la Corte de Versalles, aunque sea como camarero."
A mí también.


P.S. Blogger me ha obligado a "integrarme" en la nueva versión, que no me gusta un pelo. Veremos cuanto tarda en darme problemas.