Mi fascinación por la década prodigiosa ha quedado patente con anterioridad. El otro día, mientras escuchaba junto a mi hermana el disco 'I Created Disco' de Calvin Harris, ambos fuimos conscientes de una de esas cosas que suelen estar delante de nuestras narices todo el tiempo pero que no solemos ver precisamente por su cercanía: cada uno pertenecemos a un extremo de los 80. Después de este pseudodescubrimiento, pasamos a hablar de lo orgullosos que estábamos de pertenecer a esta época, aunque tampoco pudimos encontrar un motivo para este orgullo. Simplemente, nos gustan los 80. Reflexionando a solas algo más tarde, llegué a la conclusión de que una década no se puede delimitar tan fácilmente, y menos una como la que nos ocupa, cuya idiosincrasia se empezó a notar antes de las 0 horas de 1980 y se siguió notando hasta bien entrados los 90. Llegué a la conclusión de que los 80 me gustan porque son puro exceso, porque son los años en los que la clase media empezó a vivir bien y, por consiguiente, todo lo importante dejó de importar. Todo era música, colorido, diversión. La seriedad se diluyó y la superficialidad comenzó su reinado. Sobre todo hay dos aspectos de los 80 que me encandilan:
- Las pintas (la moda pero también el diseño gráfico, la fotografía, la publicidad, etc)
- La música (que tiene mucho que ver con la pinta, debido al advenimiento de los vídeos musicales).
Por eso me ha congratulado encontrar estas dos galerías en el nunca bien ponderado Flickr. En la primera, se recogen algunas páginas de una revista llamada Wet Magazine, que comenzó a publicarse en Los Angeles en 1978, justo en plena era new wave. Al principio era una publicación dedicada al nada desdeñable arte de la higiene, pero más tarde dio cabida a todo tipo de contenidos, pasando a la posteridad por ser el primer espacio en el que Matt Groening, el creador de Los Simpson, publicó sus más tiernos trabajos. La segunda es una galería de cantantes de R&B de la época, en la que se puede apreciar como sin un look a la altura no eras nadie en el mundo de la música. Aunque, la verdad, estos artistas no es que sean muy conocidos... Y, para corroborar mi teoría, he añadido una lista (arriba a su derecha) gracias un descubrimiento también reciente e igual o más adictivo que Flickr, finetune, con las canciones más señeras de la new wave anglosajona, lo que demuestra que los 80 se iniciaron antes de su principio oficial.
PD: le tomo prestado el título del post al jitazo de Calvin Harris:
Para mí, Karl Lagerfeld era uno de esos personajes difusos que uno no sabe bien quienes son, tiene una ligera idea, le suenan cuando salen por la tele, como la gente que te encuentras todos los días en el mismo trayecto de metro o autobús y a los que conoces de vista pero no sabes nada de ellos, únicamente que deben trabajar o vivir en el mismo lugar en el que lo haces tú, porque se bajan en tu parada. Yo sabía que Karl Lagerfeld era un diseñador alemán de haute couture y que se vestía muy hortera. Su atuendo era una mezcla entre el Vizconde de Valmont en 'Las amistades peligrosas' y Fred Astaire en 'Sombrero de copa'. Ah, y que siempre llevaba gafas de sol, como Jack Nicholson y Martirio. Pero hace un par de años llamó mi atención al salir en los papeles debido a la línea de ropa que había diseñado para la cadena de tiendas francesa H&M. No es que yo esté a la última en moda (de hecho, hasta hace poco, pensaba que H&M quería decir "hombre y mujer"), pero como Anita es fan fatal de Hennes y Mauritz he estado allí más de una vez y más de dos. Al principio no entendía por qué tanto revuelo con aquella ropa, que se agotó a los dos días de ponerse a la venta, pero Anita me explicó que Karl Lagerfeld normalmente diseñaba para Chanel. Vamos, que es como si Millás se pone a escribir los guiones de 'Bea la Fea' o Faulkner, los de los X-Men. Me llamó la atención el hecho de que Mr. Lagerfeld se enfadase con H&M porque habían fabricado la ropa hasta la talla 46. Él decía que jamás volvería a diseñar nada para más de una 40. O sea que Karl, además de un hortera, también era un poco gilipollas. Entonces leí en un blog que ya he dejado de leer hace tiempo una de esas sentencias que nos hacen reafirmarnos en una idea recién adquirida:
"Who are your favourite writers? In what language? I like poets best, E. Dickinson (English), R. M. Rilke (German), Mallarmé (French), Leopardi (Italian). I speak no other languages and I don't believe in translated poetry..."
Confirmado: Karl Lagerfeld es un gilipollas. Pero en los últimos tiempos se ha operado un cambio en mí con respecto a su persona. De pronto, me cae hasta simpático. ¿Quién tiene la culpa? 'La hora chanante', por supuesto.
No me resisto a volver a colgarlo.
"Todo lo que lleve Karl Lagerfeld os va a costar buenas perras". Mira por donde, Karl Lagerfeld es un tipo enrollado. El pobre estaba traumatizado por su sobrepeso (perdió 36 kilos en un año) y por eso le horripilan las tallas grandes. El único defecto que se le puede achacar es que tiene el muelle flojo. Si uno tiene ojos y oídos, es normal que se encuentre a este sujeto esporádicamente en los medios, porque siempre se saca algo de la manga para volver al primer plano de la actualidad. Bueno, tampoco es que llegue a los extremos de Tamara-Yurena, que dice que Jesucristo Nuestro Señor se le apareció en toda su gloria, pero ya me entendéis. Hace unos meses me encontré con una crítica del primer disco de Karl¡ Oh, no penséis mal, Mr. Lagerfeld no canta ni mucho menos, pero dentro de una serie de especiales que publica la revista Vogue, en los que diseñadores de renombre eligen sus canciones favoritas, se ha publicado 'Karl Lagerfeld: Les Musiques Que J’aime', en el que este tipo tan modernuqui mezcla su devoción por Stravinsky con artistas a la última, como las Pipettes, Davendra Banhart o Super Furry Animals. No tiene mal gusto el hombre, pero no me lo imagino en un garito de moda retorciéndose al ritmo de LCD Soundsystem. Me pega más en su casita dormitando tras sus gafas de sol mientras escucha añejos discos de jazz. Pero lo último y más impactante que he sabido de Karl es... Estamos de enhorabuena. La librería especializada en comics con más solera de la capital de España cumple 25 añitos. Se trata de Madrid Comics, situada en la calle Silva 17. Pues el otro día estaba yo leyendo un artículo sobre tan magno acontecimiento, en el que el dueño enumeraba los clientes famosos del establecimiento y entre ellos estaba... No, no es Tamara ni tampoco Jesucristo... Efectivamente, es ¡¡¡Karl Lagerfeld!!! "Siempre que viene a Madrid se pasa a comprar libros". Mira que si un día me voy a comprar el último número de Factor-X y me lo encuentro allí es que me da un pasmo. ¿Qué pensará de mi jersey de rallas adquirido (sic) en H&M y de mis vaqueros rotos? ¿Me escupirá a la cara si le pido un autógrafo? ¿No habrá confundido el dueño de Madrid Comics a algún gracioso convenientemente caracterizado del diseñador con el propio Karl? Mira que por aquí se pasa mucho friki disfrazado... Conclusión: para mí, Karl Lagerfeld ya no es un personaje difuso, ya no es un desconocido y espero que para vosotros tampoco. Citando a mi mi compañero vienés, El callejón de los gatos te enseña, El callejón de los gatos entretiene.