martes, 29 de mayo de 2007

El amor en los tiempos del cólera

Uno no debe fiarse de las listas, sobre todo de aquellas en las que hay un primero y, luego, todos los demás. Pero aunque yo no me fíe, no puedo evitar echarles un ojo. Hace unos meses se publicó una nueva selección (y van...) de las 100 mejores novelas en castellano del siglo XX. Para quien desconozca la existencia de esta lista, tiene 15 segundos para elegir su novela favorita. Si en 15 segundos no se le ha ocurrido ninguna, es mejor que apague el ordenador y se ponga a leer.
Pues bien, la ganadora fue 'El amor en los tiempos del cólera', de García Márquez.

Fermina Daza y Florentino Ariza permanecieron en los puestos de mando hasta la
hora del almuerzo, poco después de que pasaron frente a la población de Calamar, que
apenas unos años antes tenía una fiesta perpetua, y ahora era un puerto en ruinas de
calles desoladas. El único ser que se vio desde el buque, fue una mujer vestida de blanco que hacía señas con un pañuelo. Fermina Daza no entendió por qué no la recogían, si parecía tan afligida, pero el capitán le explicó que era la aparición de una ahogada que hacía señas de engaño para desviar los buques hacia los peligrosos remolinos de la otra orilla. Pasaron tan cerca de ella que Fermina Daza la vio con todos sus detalles, nítida bajo el sol, y no dudó de que en realidad no existiera, pero su cara le pareció conocida.

Como media humanidad, el primer libro que leí de García Márquez fue '100 años de soledad'. Siempre que leo una novela tiendo a confundirla con el escritor, algo de lo que he hablado aquí hace poco. Por eso, mientras leía 'El amor en los tiempos del cólera' no podía dejar de pensar en la historia de los Buendía. Por eso quizá esta me pareció una hermanastra pobre, en la que los personajes no son tan interesantes ni les pasan cosas tan raras, aunque sus vidas sean igual de largas e intensas. Supongo que García Márquez pretendía precisamente eso: superar su propio realismo mágico (del que aun se observan pinceladas, como en el fragmento citado) con un relato más o menos plausible: la imposible historia de amor entre Florentino Ariza y Fermina Daza, consumada más de 60 años después de su inicio.
Lo admirable del Nobel colombiano es sin duda su prosa, de una riqueza y una puntería inigualables. Después de leerlo, te das cuenta de lo hermoso que puede llegar a ser el idioma que hablas. Y de lo mal que tú lo hablas, por eso no serás jamás un escritor famoso y él sí.
El caso es que, si nos fiamos de la listita de marras, esta es la mejor novela del siglo XX. Pues muy bien, quizá ni haya libros mejores que otros, simplemente unos nos gustan más que otros (siempre que en tu canon literario no incluyas 'Teo en tren' o algo de María de la Pau. Pero si nos fiamos de la listita de marras, Javier Marías está a la misma altura que Roberto Bolaño, y una cosa es que Javier Marías pueda ser un escritor que se pueda leer sin sonrojo y otra es que se pueda poner a la altura de un narrador al que leerán generaciones y generaciones venideras (o eso espero).
Y me choca un poco que haya entrado en la lista 'La sombra del viento' y no 'Tiempo de silencio', además de otros olvidos imperdonables como Carmen Martín-Gaite, Millás, 'La colmena' (qué pasa, a mí me gusta) o 'Fuco Lois'. No sé quienes serían esos 81 expertos que se encargaron de la selección, pero me da que no estaban muy inspirados ese día, o que pretendieron gastarnos una broma buena, buena.
A ver si esta lista no va a ser de fiar. Anda, como casi todas.
Y para terminar, una noticia que me ha epatado: la (imposible) adaptación cinematográfica de 'El amor en los tiempos del cólera', con Javier Bardem como protagonista. ¿Quién es el primero que se apunta para no ir a verla?
Mmmm, aunque viendo a la actriz italiana que va a encarnar a Fermina Daza, Giovanna Mezzogiorno...



... A lo mejor cambio de idea.

miércoles, 23 de mayo de 2007

El infierno son Marienbad

Al final de la última clase de Literatura Contemporanea, nuestro profesor trataba de explicarnos que en aquellas pocas horas que duró la asignatura había tratado de ofrecernos una sucinta guía de lo que debía ser una buena lectura: tomar un gran libro y leerlo una y otra vez hasta desentrañar su mecánica escondida, aquella que no logramos intuir con una primera y superficial lectura.
Entonces, una alumna avispada le preguntó "¿Y como podemos saber cuales son los mejores libros?". A lo que el profesor contestó "Pues... Hablando."
Desde entonces, he recordado esta sentencia varias veces y he llegado a la conclusión de que no solo es aplicable a la literatura.
Hace unas semanas proyectaron en la filmoteca 'El año pasado en Marienbad', la película más famosa del cineasta francés Alain Resnais. Su ópera prima me había entusiasmado, así que me dejé arrastrar por la fama que precedía a esta cinta.
Quizá si hubiese hablado antes con algún iniciado en la materia, podría haber acudido preparado para la experiencia, sin duda no apta para todos los públicos, lo que se puede confirmar por los numerosos de espectadores que abandonaron la sala a medida que el metraje avanzaba.

Annee derniere a Marienbad 3

Aunque casi es mejor no ir preparado y lanzarse al vacío sin pensarlo dos veces. Hay quien desechará de un plumazo el film tachándolo de pretencioso, vacuo, aburrido, críptico, etc, pero lo que queda claro es que no es una película fácilmente olvidable (si se aguanta hasta el final, claro) y que deja una comezón que incita a un segundo visionado.
Y entonces, hablando, uno no solo puede llegar a la conclusión de que este es uno de los más extraños y fascinantes experimentos en los que se ha embarcado el cinematógrafo, sino que incluso puede otorgarle un sentido.
Hablando, uno descubre que Marienbad es un balneario, algo que puede resultar evidente, pero que no se dice en la película en ningún momento. Hablando, uno descubre que el guión puede estar basado (o no) en 'La invención de Morel', de Bioy Casares, novela que había leído pero que no relacioné con esta historia. El guionista, Alain Robbe-Grillet, juró y perjuró que no era así, pero que publicase una reseña del libro antes de escribir esta película y este fragmento incluido en la misma ("gente que baila, que pasea y que se baña en la pileta, como veraneantes instalados de hace tiempo en Los Teques o en Marienbad") lo delatan.

Annee derniere a Marienbad 2

Hablando, uno descubre que las conversaciones apenas susurradas por los habitantes del hotel son las que dan sentido a la historia. Hablando, uno descubre que el año anterior a la historia, un hombre fue acusado en aquel lugar de abusar de una mujer en su propia habitación pero no fue así como sucedió: la mujer lo consintió pero fingió lo contrario, ya que estaba casada. Hablando, uno descubre que Marienbad es solo una metáfora. ¿Pero una metáfora de qué? Para mí, esta bien claro. Del infierno. Hablando, uno descubre que en el infierno los objetos no tienen sombra. El infierno son esos ricachones mudos que pasean plácidamente por el hotel (¿no son todas las voces de la película más que tres?) recorriendo siempre los mismos pasillos, apoyándose en las mismas balaustradas, descendiendo las mismas escaleras mientras el tiempo se repite eternamente. El protagonista intenta escapar de esta repetición diabólica de la eternidad al igual que intenta ganar el juego que le propone el marido de su amante (¿el demonio?), y lo intenta tratando de convencer a una bella joven de que no siempre fue todo igual, que hubo un año pasado en otro lugar (¿o fue ese? También todos los lugares son el mismo en el infierno) en el que se conocieron y se amaron, que pueden volver a hacerlo y así escapar de ese ciclo interminable que los apresa.
La película logra apresar al espectador mientras sus lentos y sinuosos movimientos de cámara se desplazan por los techos del hotel y, cuando piadosamente los libera, uno descubre con una punzada de horror que desea volver al infierno.


Annee derniere a Marienbad 1

PD: Hay quien dice que 'El año pasado en Marienbad' es una fórmula matemática. Yo siempre he sido de letras, pero me gusta la idea.

domingo, 20 de mayo de 2007

Hiro Nakamura/Kitty Pride

- Kitty Pride fue una vez una adolescente judía que quería ser bailarina, pero de pronto manifestó extrañas habilidades que la convertían en algo que no podía siquiera concebir: una mutante.

- Hiro Nakamura era un oficinista fascinado por los comics Marvel que de pronto manifestó extrañas habilidades que la convertían en algo que no podía siquiera concebir: un héroe.

-En 1981, una adulta Kitty Pride viajó al cuerpo de su yo más joven para prevenir a sus compañeros de equipo, la Patrulla X, de que una tragedia que podía suponer el fin de los mutantes.

- En 2006, el joven Hiro Nakamura viajó por error al futuro y presenció una tragedia que podía suponer el fin de todo.

- El viaje al pasado de Kitty Pride era un plan de la Patrulla X para intentar cambiar el futuro impidiendo un hecho que se consideraba el origen del desastre posterior.

- Mientras tanto, el Hiro adulto viajaba al pasado para avisar a otro joven con habilidades espaciales, Peter Petrelli, para exhortarle a impedir un hecho que se consideraba el origen del desastre posterior.

- Kitty Pride pretendía evitar el asesinato del senador Robert Kelly a manos de unos terroristas mutantes, lo que desencadenó una política de control y erradicación de los mutantes y otros superseres por parte del gobierno de EEUU.

- El Hiro adulto instó a Peter a salvar a una animadora para salvar el mundo. Mientras tanto, en el futuro, el joven Hiro Nakamura presenció una explosión que destruía la ciudad de Nueva York el mismo día en que Nathan Petrelli era elegido senador de los EEUU.

Hiro Nakamura Claire Bennet

- El poder de Kitty Pride se limita a atravesar paredes y caminar sobre el aire. Para viajar en el tiempo se sirvió de los poderes mentales de su compañera, la telépata Rachel Summers, que proyectó su mente a su yo más joven.

- El poder de Hiro Nakamura consiste en viajar por el espacio-tiempo a voluntad. Esto le permitió escapar en el mismo instante en el que la ciudad volaba por los aires.

- La Kitty Pride adulta estaba mucho mejor preparada para la batalla que su versión adolescente, por eso pudo conducir a la Patrulla X sin problemas hasta la Hermandad de Mutantes Diabólicos, los mutantes que planeaban acabar con la vida del senador Kelly.

- Para intentar impedir la explosión, Hiro viajo desde su Japón natal hasta los EEUU con su amigo Ando, intentando descubrir quien provocaba esta masacre. Allí fue conociendo a diversas personas que, como él, poseían extraordinarias habilidades. Entre ellos, un oscuro depredador que se apropiaba de los poderes de sus víctimas: Sylar, el mismo que casi acaba con la vida de la animadora, momentos antes de que Peter se lo impidiese.

- La Hermandad de Mutantes Diabólicos pretendía acabar con la vida del senador Kelly debido a su política de control de los mutantes. Kelly quería implantar un Acta de registro Mutante en la que debían constar todos los seres con superpoderes.

- Hiro Nakamura solo sabía que la explosión se produciría al día siguiente de la elección de Nathan Petrelli como senador y que justo antes de la misma, Sylar había asesinado a Isaac Mendes, un artista con la habilidad de pintar el futuro. Por eso se encaminó a la búsqueda de ambos.

- La Patrulla X logró frenar a la Hermandad de Mutantes Diabólicos justo cuando se disponía a consumar el asesinato, aunque Kitty Pride descubrió que uno de sus miembros, una ciega precognoscitiva llamada Destino, había burlado a la Patrulla X y había acorralado a Kelly.

Shadowcat Davis

- Como no dominaba por completo su poder, en una de sus viajes espaciales, Hiro volvió a teleportarse al futuro, esta vez a un futuro mucho más lejano en el que Nathan Petrelli era presidente de los EEUU. Nueva York había sido devastada por la explosión causada por Sylar. Esto había provocado que las personas con poderes fuesen controladas, encerradas o exterminadas.

- Mientras Kitty intentaba cambiar el futuro, en este, los Centinelas, robots superpoderosos que hacían las veces de policía de los mutantes, intentaban impedir que el plan de la Patrulla X fracasase. El grupo no podía permitir que la misión de Kitty fracasase y debían proteger su cuerpo a toda costa, aunque fuese con sus propias vidas.

- En el futuro, Hiro descubrió que había un grupo de renegados (entre los que se encontraba él mismo) que habían escapado al control gubernamental. Estos fuera de la ley eran encarnizadamente perseguidos por el presidente Petrelli, que quería eliminarlos a toda costa.

- Intentando huir de los centinelas, varios miembros de la Patrulla X murieron a sus manos, entre ellos Tormenta, Coloso o Lobezno.

Uncanny X Men 141

- Intentando escapar del gobierno, varios superseres perdieron su vida, entre ellos DL, Candice o Claire Bennet, que murió a manos de Sylar, cuando éste se reveló como la identidad oculta tras la apariencia de Nathan Petrelli.

- Al fin, Kitty Pride logró detener a Destino, salvando al senador Kelly, y su mente viajó de nuevo al futuro, justo cuando iba a ser capturada por los Centinelas.

- Hiro Nakamura puto teleportarse de nuevo al presente justo cuando Sylar se enfrentaba a la persona que realmente había sido el causante de la explosión: Peter Petrelli.

- La Patrulla X del presente pensó que había cambiado al futuro, pero con el tiempo, Rachel Summers viajo al presente y les dijo que este no había cambiado tras el viaje de Kitty Pride. El senador Kelly acabó promulgando el acta de registro mutante.

- Hiro pensó que podía cambiar el futuro si detenía a Sylar, pero no sabía que el causante de la explosión era Nathan Petrelli. De momento, Isaac Mendes ha muerto y Nathan Petrelli ha sido elegido senador. ¿Podrá realmente Hiro evitar la inminente catástrofe? Y aunque lo haga, ¿podrá cambiar el futuro? La respuesta, el próximo martes.

heroes explosion

Nota: todo esto tuvo lugar en 'Uncanny X Men' 141-142 (Claremont-Byrne) y 'Heroes', primera temporada, capítulos 1-22.