ADLO, un blog que se dedica al análisis sesudo del medio
tebeístico, reivindica a uno de los mejores
guionistas de
comics de la historia a través de una de sus obras más destacadas: "La Visión y la Bruja Escarlata". Me estoy refiriendo a
Steve Englehart, autor de algunas de las mejores etapas de Los Nuevos Vengadores o Los 4 Fantásticos.
Pero, aunque en la actualidad, el trabajo de este maestro esté un poco denostado por los que ayer le aplaudían, ha encontrado un nuevo modo de difundir su obra que ni él mismo sospechaba: la
enseñanza pública.
Hace poco, mi querida
hermanita (no digo el nombre por aquello de la protección al menor, pero pienso que tiene un nombre bonito, aunque no se llame
Tiger Lily ni Carlota) me
sorprendió con unas fotocopias de las primeras páginas del número uno de "Los Nuevos Vengadores". Resulta que su profesora de Lengua está explicando los métodos de narración y les
dió a sus alumnos estas hojas para que continuasen la historia según su criterio. Seguramente esta profesional de la docencia, al igual que mi pobre hermana, es la cándida
víctima de
algún familiar cercano, un malvado y
corrompedor Marvel Zombie. Pero mientras el
frikismo adquirido por la maestra sólo llega hasta repartir entrañables
comics forum entre sus inocentes alumnos, el de mi hermana llega mucho más lejos, siendo un claro signo de que mi influencia ha sido mucho más vil y perniciosa: A la hora de inventar el final decidió utilizar como villano al inefable
Shingo Mama, un bizarro personaje nipón que canta vestido de mujer. Solo a un
friki se le puede ocurrir semejante idea. Por supuesto, mi hermana conocía el verdadero final del
tebeyo, pues lo ha leído cientos de veces. La batalla es contra un enemigo mucho más convencional, el robot
Ultrón. Pero la historia sigue siendo gloriosa. "Los Nuevos Vengadores" eran geniales, por muchos motivos: Tigra comportándose como una gata en celo y tonteando sin parar con
Hank Pym, que más soso no podía ser; Pájaro Burlón cuestionando sin parar el mandato de su
maridito Oj0 de halcón, uno de los líderes más penosos que se han visto en un tebeo (al menos, hasta los
Thunderbolts),
Wonder Man con ESE traje verde y rojo intentando hacerse un hueco en
Hollywood;
Iron man todavía
resacoso... Imagínate que grupo si podían tener seis miembros y nadie quiso
unírseles hasta, por lo menos, el numero 20...
Un
cómic que sólo podría ver la luz en la maravillosa década de los 80. En la actualidad, los
superhéroes venden millones de ejemplares, los
guionistas ganan casi tanto como estrellas de cine (el pobre
Englehart debía tener problemas para llegar a fin de mes) y aquella magia un tanto
naif ha desaparecido en favor de la espectacularidad más mediocre. Con lo bien que me estaba quedando, me he tenido que poner serio justo al final...