Mostrando entradas con la etiqueta banda ilustrada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta banda ilustrada. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de marzo de 2008

Me casé con UN skrull

Todos tenemos agazapado en nuestro interior un hombrecillo verde. El hombrecillo verde puede permanecer durante toda nuestra vida dormido o en silencio. Aunque a veces nos habla, y sus palabras nos subyugan, y así nos impulsa a hacer cosas que de otro modo no nos atreveríamos a hacer.
Los superhéroes están haciendo cada vez cosas más extrañas: se mueren a puñados (nunca por mucho tiempo), no llevan los calzoncillos sobre la ropa o tienen hijos antes de casarse. Marvel ha decidido echarle la culpa de estas actitudes a los skrulls. Los skrulls son una raza alienígena de hombrecillos verdes que pueden alterar su aspecto a voluntad. Parece ser que desde hace décadas planeaban una invasión del planeta tierra y la avanzadilla había sustituido a integrantes de los supergrupos más importantes.


Marvel no se ha dado cuenta de que llevamos echándole la culpa a los skrulls desde hace tiempo.
Volví a ver ‘La sombra de una duda'. La sobrina de Joseph Cotten no acaba de creer que, a pesar de que intente matarla, su tío sea el asesino de la viuda alegre, que se debe a una locura transitoria, a un golpe en la cabeza. Hitchcock intenta tranquilizarnos. Alguien tan hermoso no puede ser malo porque ha elegido ser así.


Todos tenemos dobleces, hábitos vergonzantes que intentamos ocultar. Y cuando se descubren, nunca somos culpables. El concejal de urbanismo de Palma de Mallorca, Javier Rodrigo de Santos, usaba fondos públicos para pagarse sus desahogos con chaperos. Un comportamiento vergonzante teniendo en cuenta que este ultracatólico se oponía públicamente al matrimonio homosexual. Cuando le pillaron dijo que su comportamiento se debía al abuso de las drogas. Seguro que su mujer e hijos piensan que no era él, que seguramente un skrull lo había suplantado. El hombrecillo verde siempre tiene la culpa.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Mutantes

Desde el principio supe que los mutantes acabaron hace mucho. La duda recurrente que me asalta es cual fue su historia definitiva, su historia última. Desde el principio pensé que la saga definitiva era una narración épica, en la que la Patrulla X decidía el destino del universo, en el que sacrificaban sus vidas para salvar a la raza humana de un final peor que la muerte.
En esta espiral que es nuestro devenir escuchamos cosas que quizá ya sabíamos y habíamos apartado del primer plano pero que repentinamente regresan, como se acaban contando siempre las mismas historias.
En la conferencia de presentación de ‘Cine, estética y pensamiento’, Doménec Font habló de los mutantes. No exactamente de los mutantes en los que yo estaba pensando, sino unos más añejos, los que aparecen en ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’. Este clásico de la serie B está protagonizada por unos seres que suplantan a sus víctimas adoptando su forma. Font habló de estos mutantes porque intentaba explicar El Cine. Suena pretencioso, pero si yo me intento explicar los mutantes supongo que gente más preparada que yo podrá explicarse el séptimo arte.
Así, llegamos a un tercer tipo de mutantes: aquellos que disfrutamos con el cine que requiere de explicación, áspero, difícil, inextricable. Font introdujo ‘Inland empire’, una cinta mutante, incomprensible, deliberadamente feísta pero que consigue subyugar a pesar de su desorden y su inquietante interpretación de la imaginería de ‘Alicia en el país de las maravillas’.



Lynch ha dicho de su última obra que es una espiral. La historia de los mutantes es una espiral. Los distintos surcos se parecen unos a otros y se suceden, su circunferencia es más o menos amplia pero siempre tiene la misma forma. Ya lo sabía. Su historia definitiva es la de una suplantación, la del robo de un cuerpo. Un ente (Fénix) suplanta a una mutante. La historia original se contó hace mucho y se repite periódicamente. Nosotros los mutantes sufrimos una posesión que nos transforma de engullidores de palomitas a seres que gozan con lo críptico, con lo fantasmagórico.
Los mutantes no son héroes, son criaturas subterráneas que imitan la forma humana y que quizá no decidan el destino de la humanidad, aunque es posible que consigan marcar la diferencia.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Necrológicas

Es inútil. Evitarlo, digo. Ayer hizo cuatro años. Y nos seguimos acordando. Yo y todos. Ya me acordé el año pasado. Y me seguiré acordando. Yo y muchos más. Aunque cuanto más tiempo pasa más creo sentirme como Carol Danvers, la Mujer Maravilla de Marvel, que perdió la memoria. Más tarde, recuperó sus recuerdos pero no las emociones que iban ligados a ellos, por lo que esa nueva memoria era un puñado de imágenes que no le sugerían nada. Esta bonita metáfora viene a decir lo que la canción 'Por si alguna vez te vas' de La Casa Azul:

Y es que recuerdos siempre habrá
Pero no valen para nada más
Que para establecer ratios de felicidad
Y poderlos comparar.

De felicidad o de tristeza, añadiría yo.
Cuando las sensaciones nos abandonan lo único que quedan son las obsesiones, ideas que se repiten sin cesar en nuestra cabeza, por eso alcanzan la categoría de obsesión. Desde hace cuatro años, una de esas ideas recurrentes ha devenido en obsesión. Cuando durante los días y semanas siguientes a aquel terrible suceso aparecieron en la prensa varias semblanzas de los fallecidos, pensé en mi necrológica. ¿Qué escribirían sobre mí los periodistas si muriese repentinamente en terribles circunstancias? Pues resulta que no soy el único que le ha dado vueltas a esta idea durante varios años. Por Público me entero de que algunos incluso la han retomado y la han convertido en un negocio.
No puedo evitarlo. Siempre en estos días pienso en el texto que me definiría "Luisru trabajaba en tal. Sus compañeros de trabajo le describen como un plasta pesadísimo que no paraba de hablar de cine francés y de los X Men. Le gustaba el queso, levantarse temprano y cambiar su fondo de escritorio todas las semanas".



Es inútil. Cada vez tengo la impresión más certera de que mi asumida mediocridad impedirá que tenga una muerte violenta y/o imprevista. Ya no pienso en mi necrológica más que de tanto en tanto. He comenzado, como Carol Danvers, a olvidar.

martes, 15 de enero de 2008

Hipotecas o "Ojala tuviera yo una pata de mono"

Algunos relatos (los mejores, supongo) son capaces de permanecer en el imaginario colectivo durante eones. Algunos sufren variaciones a lo largo de los siglos pero, en esencia, continúan siendo los mismos. El cuento del objeto mágico que concede tres deseos a quien lo encuentra recorre como un interminable tendido eléctrico la literatura universal casi desde su inicio. Una de las versiones más conocidas es la de 'La pata de mono', una breve narración del escritor inglés W. W. Jacobs que se publicó en los albores del siglo XX. La pata disecada de un mono es el bizarro artefacto por el que su portador verá realizadas sus más descabelladas fantasías. Pero ya lo advertía Kitty Pryde en el antológico Excalibur 13, "como en un cuento de hadas, todos estamos dotados de poderes mágicos, por lo que todos pagamos un precio". ¿Cuál es el precio por usar la magia de esta extremidad cuyos dedos se van plegando a medida que va concediendo deseos? Un precio exhorbitado, tan exhorbitado como lo que cuesta un piso en el centro de la capital de España.


Algunos relatos no solo apelan a miedos o deseos que están presentes en la mente de todos, sino que se pueden trasladar sin apenas esfuerzo a la actualidad. Cuando volví a leer el cuento de Jacobs lo encontré inquietantemente contemporáneo. La pata de mono le cae en suerte a un hombre feliz, que no desea nada en especial. Pero su hijo le convence para que desee librarse de la hipoteca. Que levante la mano el que, a pesar de que pueda afirmar que es moderadamente feliz, no le pediría a una pata de mono, a una lámpara maravillosa o a una estampita de San Judas Tadeo, que le arreglase las cuentas pendientes con el banco.
Los guionistas de cine no deben ser unos lectores concienzudos, porque si no, habrían descubierto el potencial de este historia que, trasladada, por ejemplo, a un barrio cualquiera de Madrid, daría lugar a un film de terror psicológico con trasfondo social. Que busquen en su cabeza porque el imaginario colectivo también les pertenece a ellos.
Otros guionistas, más espabilados quizá, los de Los Simpson, ya recurrieron a este relato para uno de sus inconmensurables especiales de Halloween, en el que Homer, después de conseguir con sus deseos que la tierra sea invadida por extraterrestres abiertamente hostiles, le regala la mano de mono a su vecinito Flanders, que la usa para realizar unos espectaculares arreglos en su vivienda sin necesidad de recurrir a los albañiles o al catálogo de Ikea. Cuando Homer observa el flamante chalé de su vecino, exclama "Ojala tuviera yo una pata de mono".

lunes, 24 de diciembre de 2007

La Patrulla X no mata

Me hago viejo. Pero no soy el único (menudo consuelo). Todo acusa el paso del tiempo, tanto lo que está dentro de mí como lo que está fuera. Mis ideas y convicciones envejecen, se endurecen son cada vez menos maleables. También envejece el mundo exterior, aquellas cosas que captan mis sentidos ¿O es mi percepción de las mismas? Pero dejemos la filosofía kantiana para otra ocasión. El caso es que tengo la impresión, cada vez más viva, de que la Patrulla X ya no es lo que era. O que a mí me molesta cada vez más su amoralidad. Porque antaño los hombres X tenían reparos para liquidar a un enemigo, fuese cual fuese su grado de maldad. Esto valía para todos los habitantes de la mansión Xavier excepto para Lobezno, curiosamente el personaje que siempre ha gozado de más popularidad. No nos desviemos de lo que nos ocupa: aún recuerdo cuando Tormenta, la líder de la Patrulla por aquella época, apuñaló a Calisto, la salvaje líder de los Morlocks, en el transcurso de un duelo y sus compañeros estuvieron dándole vueltas al asunto durante meses y meses: que si a Ororo se le ha ido la olla, que si no podemos rebajarnos al nivel de nuestros enemigos, que si no podemos sucumbir al lado oscuro, etc etc.


Pero en la actualidad, en uno de los últimos números publicados, Samuel Guthrie, alias Bala de Cañón, alias uno de los chicos más paletos del planeta Tierra, antaño un personaje tonto de puro bueno, despacha en un par de viñetas a una villana que ha jugado con su mente aplastándola contra unas rocas y ni él ni nadie vuelve a hacer mención del tema. Claro, ya sé que ella era muy mala y que se nos está intentando vender que este grupúsculo de los hombres X no se ciñe a las reglas y ataca con todo lo que tiene pero estaría bien, simplemente, que al menos se señalase el hecho de que la linea que separa a los buenos de los malos es prácticamente inexistente y que los tipos disfrazados aprovechan las refriegas para dar rienda suelta a su agresividad, justo lo que suele ocurrir en el mundo real.
Nunca me gustaron los comics realistas. Al igual que en el cine, prefiero el manierismo Quiero ver gente con ropas de colores salvando el mundo sin mancharse las manos, sin una gota de sangre, como en El Equipo A. La Patrulla X ya no es así, sus rígidos principios se han ido resquebrajando a medida que se sucedían los guionistas que, por otra parte, no demuestran ningún interés por los personajes, por su pasado o por sus motivaciones, y se limitan a narrar una serie de batallas sin sentido que se suceden vertiginosamente. Batallas cada vez más cruentas en las que ya no se utilizan tanto los increíbles poderes telekinéticos para mantener a distancia al adversario sino para machacarlo.
Me hago viejo, glups, conservador. Si se prefiere, nostálgico, porque elijo rememorar aquellos tiempos en los que la Patrulla X no mataba a leer los cómics actuales, inmersos en una caótica carnicería en la que ya no sabes de qué lado está cada uno.

domingo, 16 de septiembre de 2007

You know i´m no good

Ya en sus pantallas pueden disfrutar de una nueva temporada del serial más largo y laureado de esta galaxia. En los nuevos episodios, Pícara se hace con el mando de uno de los departamentos de la Compañía X, para la que recluta a personajes por los que ningún espectador hubiese apostado: Mística, su pérfida madrastra, el volcánico asesino conocido como Dientes de Sable, la ciborg Karima Shapandar o la antigua villana Lady Mente Maestra. Mientras tanto, otro departamento viaja al espacio en busca de Vulcano, el hermano secreto de, Cíclope, el lider del grupo, que inesperadamente se reveló en el último capítulo de la temporada pasada. Comandados por un profesor Xavier desposeído de sus poderes deberán hacer frente a un cruel imperio intergaláctico que amenaza con destruir tod la creación. En ambas tramas habrá tiempo para el romance, para los dilemas morales, para el enfrentamiento con los miedos más profundos y secretos de cada uno de los personajes. Asistiremos a muertes, resurrecciones, traiciones, nuevos misterios, oscuros secretos revelados y la salvación de la humanidad (es posible que de todo el universo) estará de nuevo en manos de nuestros héroes.

x-men 192

Otra vez lo títulos X han cambiado de orientación. Como viene siendo habitual desde hace algún tiempo, cada vez que un nuevo guionista y/o dibujante aterriza en los X Men, su argumento se renueva por completo, haciendo borrón y cuenta nueva de lo inmediatamente anterior. Esta vuelta, Mike Carey y Chris Bachalo convierten a Pícara y sus chicos en aventureros sin escrúpulos morales a la hora de vencer a los malos en 'X Men' y Ed Brubaker y Billy Tan reivindican a los clásicos haciendo que por enésima vez la Patrulla X se enfrente al imperio Shiar.
Y esta nueva vuelta de tuerca ha hecho que recuerde una teoría que alguien formuló hace tiempo: la de que estos cambios tan bruscos y numerosos tienen una función, vender a los fans una novedad que en la mayoría de los casos oculta a unos autores mediocres. Esto es, esta teoría insinuaba que los capitostes de Marvel contratan únicamente a un dibujante o escritor reconocido y/o aclamado, mientras que su compañero suele ser un segundón con pretensiones. Así se ahorran medio sueldo y siguen vendiendo lo mismo, pues cuando los fans comienzan a quejarse de que este tío dibuja peor que un hombre de Cromagnon o que este otro debería dedicarse a escribir prospectos de medicamentos, los sustituyen por otros y punto.
La teoría suele aplicarse. En X Men nos encontramos Chris Bachalo, un fan favorite y veterano dibujando mutantes, mientras que Mike Carey es un guionista aún por descubrir (si es que lo descubrimos algún día). Por el contrario, Ed Brubaker es un escritor cuyos trabajos en los superhéroes han recibido elógios mientras que Billy Tan no pasaba de ser un sustituto cuando el ilustrador principal de la colección no daba abasto.

UncannyXMen 475

Vale, nos han vendido a Brubaker y Bachalo. Pero, oh, sorpresa, aunque hasta ahora Billy Tan estaba un poco verde parece haberse aplicado en esta nueva andadura al mando de la Patrulla. Y Mike Carey agrada en su primer número al introducir nuevos personajes y situaciones en vez de recurrir a los estereotipos de siempre. Nada de lloriqueos o Magneto, sino tortas con una nueva banda de malosos que traen un misterio consigo.
No está mal para empezar esta nueva temporada, pero lo malo que tienen las series que llevan mucho tiempo emitiéndose es que, por muchas sorpresas que traigan en los primeros capóitulos, estás se agotan cuando transcurren unas semanas. Y los X Men llevan emiténdose durante muuuuucho tiempo. Parece ser que Carey recurrirá en los siguientes números a personajes y argumentos más manoseados y que Billy Tan abandonará la colección en favor del español Salvador Larroca, al que había sustituído Bachalo, con lo cual, volveremos a algo parecido a lo que teníamos. Quizá dejemos de prestarle atención al final de la temporada, aunque los editores conocen nuestro carcter y nos depararán nuevas sorpresas para que, al principio de la siguiente, les hagamos de nuevo líderes de audiencia.

jueves, 26 de julio de 2007

Alan Davis: ¿el fin?

Otra de esas cosas a las que tengo adicción es a los cómics de Alan Davis. Sorprendentemente, no hemos tenido que esperar casi un año para ver publicada por estos lares la última obra de este genial artista inglés, la miniserie 'Los 4 fantásticos: el fin'.
Panini ha decidido hacerla aparecer apenas un par de meses después de terminar en los EEUU.
Desconozco el motivo, pero espero que ocurra más a menudo. A lo mejor así impiden que ya prácticamente conozcamos los comics de memoria cuando los compramos. Bendita internet.
Alan Davis sigue siendo mi guionista y/o dibujante favorito, al menos en lo que se refiere a los superhéroes. Aunque, como me ha pasado con Millás, he de reconocer que está en baja forma. No sé si será la edad pero empieza a repetirse. ¿Me pasará a mí lo mismo? ¿Dejaré de escribir estos posts tan interesantes?
Durante su estancia en DC Comics, hace ya unos años, Davis realizó una serie de historias ambientadas en universos alternativos en los que usaba a personajes clásicos de la editorial metiéndolos en unos fregados de aupa, echando mano asimismo de la ciencia ficción más añeja para ambientar el asunto y explotando a conciencia su don para dibujar más tipos disfrazados por viñeta que nadie (con permiso de George Perez).

JLA: El clavo

Algo así era JLA: El Clavo (para mí, uno de sus mejores trabajos, un sencillo y bello homenaje a la edad de oro de los comics ejecutado en un estilo inimitable). Algo así también fue su secuela, JLA: Otro clavo, una segunda parte redundante e innecesaria, a pesar del fantabuloso apartado gráfico, que se limitaba a atar los cabos sueltos de su predecesora. Y algo así era 'Superboy y la legión de Superhéroes', en la que le cedió los guiones a su entintador habitual, Mrk Farmer, para narrar una historia entretenida y sin demasiadas pretensiones.
Esta preferencia por los personajes y situaciones clásicos y la ciencia ficción se vuelve a percibir en su último trabajo para Marvel.

Fantastic four the end 5

'Los cuatro fantásticos: el fin' narra algo así como el fin de la familia superheróica por excelencia. Algo así porque no es el fin per se. Alan Davis o cualquier advenedizo podría perpetrar sin demasiado esfuerzo 'Los cuatro fantásticos: el fin 2'. Cosas más raras se han visto.
La estructura de la historia también es similar a la de sus anteriores obras: la acción va siguiendo a distintos personajes hasta que todos confluyen en un punto de la historia en el que, predeciblemente, deben salvar el mundo, o el universo, o el multiverso, o... En fin, ya me entendéis. Pero en esta serie, de argumento un tanto confuso (a mí me sacan de los disturbios antimutantes y me pierdo), el mundo lo acaban salvando los secundarios mientras Sue, Reed, Johnny y Ben se ven envueltos en una trama demasiado artificosa y algo sensiblera, en la que deben rescatar a los benjamines del grupo de un aciago destino que les tiene reservado su archienemigo, el Doctor Muerte.
El final es un tanto absurdo para una serie con este nombre: (ATENCIÓN, SPOILER A CONTINUACIÓN) Los 4F acaban reuniéndose de nuevo.

Fantastic four the end 3

Pero, todo hay que decirlo, esta serie tiene su parte buena. Aunque suene a ya leída, engancha desde la primera página, hay continuos homenajes a las etapas en la colección de Lee-Kirby y John Byrne (las mejores, aunque no las únicas, dicho sea de paso), uno no puede dejar de sentirse fascinado por el (posible) futuro que espera a los personajes (La Cosa casado con Alicia Masters viviendo en Marte, La Antorcha Humana liderando a Los Vengadores y los dibujos son espectaculares.
Por todo ello, 'Los cuatro fantásticos: el fin' deja un regusto agridulce. Por un lado, Alan Davis sigue demostrando que sus dibujos son sin duda de lo mejorcito que podemos encontrar en los superhéroes actuales. Pero, por otro, sus ideas parecen agotarse y para construir sus historias echa mano de los mismos recursos una y otra vez.
Ahora solo queda esperar a que retornen los Destine, donde quizá nos entregue un cómic más original o sorprendente. Y si no, que importa. Al menos, conoceremos a Vincent.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Karl Lagerfeld

Para mí, Karl Lagerfeld era uno de esos personajes difusos que uno no sabe bien quienes son, tiene una ligera idea, le suenan cuando salen por la tele, como la gente que te encuentras todos los días en el mismo trayecto de metro o autobús y a los que conoces de vista pero no sabes nada de ellos, únicamente que deben trabajar o vivir en el mismo lugar en el que lo haces tú, porque se bajan en tu parada.
Yo sabía que Karl Lagerfeld era un diseñador alemán de haute couture y que se vestía muy hortera. Su atuendo era una mezcla entre el Vizconde de Valmont en 'Las amistades peligrosas' y Fred Astaire en 'Sombrero de copa'. Ah, y que siempre llevaba gafas de sol, como Jack Nicholson y Martirio.
Pero hace un par de años llamó mi atención al salir en los papeles debido a la línea de ropa que había diseñado para la cadena de tiendas francesa H&M. No es que yo esté a la última en moda (de hecho, hasta hace poco, pensaba que H&M quería decir "hombre y mujer"), pero como Anita es fan fatal de Hennes y Mauritz he estado allí más de una vez y más de dos.
Al principio no entendía por qué tanto revuelo con aquella ropa, que se agotó a los dos días de ponerse a la venta, pero Anita me explicó que Karl Lagerfeld normalmente diseñaba para Chanel. Vamos, que es como si Millás se pone a escribir los guiones de 'Bea la Fea' o Faulkner, los de los X-Men.
Me llamó la atención el hecho de que Mr. Lagerfeld se enfadase con H&M porque habían fabricado la ropa hasta la talla 46. Él decía que jamás volvería a diseñar nada para más de una 40. O sea que Karl, además de un hortera, también era un poco gilipollas.
Entonces leí en un blog que ya he dejado de leer hace tiempo una de esas sentencias que nos hacen reafirmarnos en una idea recién adquirida:


"Who are your favourite writers?
In what language? I like poets best, E. Dickinson (English), R. M. Rilke (German), Mallarmé (French), Leopardi (Italian). I speak no other languages and I don't believe in translated poetry..."


Confirmado: Karl Lagerfeld es un gilipollas.
Pero en los últimos tiempos se ha operado un cambio en mí con respecto a su persona. De pronto, me cae hasta simpático. ¿Quién tiene la culpa? 'La hora chanante', por supuesto.


No me resisto a volver a colgarlo.

"Todo lo que lleve Karl Lagerfeld os va a costar buenas perras". Mira por donde, Karl Lagerfeld es un tipo enrollado. El pobre estaba traumatizado por su sobrepeso (perdió 36 kilos en un año) y por eso le horripilan las tallas grandes. El único defecto que se le puede achacar es que tiene el muelle flojo.
Si uno tiene ojos y oídos, es normal que se encuentre a este sujeto esporádicamente en los medios, porque siempre se saca algo de la manga para volver al primer plano de la actualidad. Bueno, tampoco es que llegue a los extremos de Tamara-Yurena, que dice que Jesucristo Nuestro Señor se le apareció en toda su gloria, pero ya me entendéis.
Hace unos meses me encontré con una crítica del primer disco de Karl¡ Oh, no penséis mal, Mr. Lagerfeld no canta ni mucho menos, pero dentro de una serie de especiales que publica la revista Vogue, en los que diseñadores de renombre eligen sus canciones favoritas, se ha publicado 'Karl Lagerfeld: Les Musiques Que J’aime', en el que este tipo tan modernuqui mezcla su devoción por Stravinsky con artistas a la última, como las Pipettes, Davendra Banhart o Super Furry Animals.
No tiene mal gusto el hombre, pero no me lo imagino en un garito de moda retorciéndose al ritmo de LCD Soundsystem. Me pega más en su casita dormitando tras sus gafas de sol mientras escucha añejos discos de jazz.
Pero lo último y más impactante que he sabido de Karl es...
Estamos de enhorabuena. La librería especializada en comics con más solera de la capital de España cumple 25 añitos. Se trata de Madrid Comics, situada en la calle Silva 17.
Pues el otro día estaba yo leyendo un artículo sobre tan magno acontecimiento, en el que el dueño enumeraba los clientes famosos del establecimiento y entre ellos estaba... No, no es Tamara ni tampoco Jesucristo... Efectivamente, es ¡¡¡Karl Lagerfeld!!! "Siempre que viene a Madrid se pasa a comprar libros". Mira que si un día me voy a comprar el último número de Factor-X y me lo encuentro allí es que me da un pasmo. ¿Qué pensará de mi jersey de rallas adquirido (sic) en H&M y de mis vaqueros rotos? ¿Me escupirá a la cara si le pido un autógrafo? ¿No habrá confundido el dueño de Madrid Comics a algún gracioso convenientemente caracterizado del diseñador con el propio Karl? Mira que por aquí se pasa mucho friki disfrazado...
Conclusión: para mí, Karl Lagerfeld ya no es un personaje difuso, ya no es un desconocido y espero que para vosotros tampoco. Citando a mi mi compañero vienés, El callejón de los gatos te enseña, El callejón de los gatos entretiene.

sábado, 21 de abril de 2007

Odiamos tanto a Lobdell

Este fin de semana tocaba hablar de comics, ya que se celebra el tan traído y llevado Salón del Cómic de Barcelona, pero es que este año estoy muy perezoso y no leo muchos tebeos últimamente. Hasta he abandonado el coleccionable de los X Men. ¿La razón? Scott Lobdell.
Chris Claremont se marchó de los mutantes por la puerta de atrás, cuando le propuso a su editor, Bob Harras, una historia en la que Lobezno moría. El patriarca mutante tenía en mente una larguísima saga (de esas que le gustan tanto) en el que el personaje más popular de la franquicia moría a manos de su archienemiga Dama Mortal para ser resucitado más tarde por el clan ninja conocido como La Mano, que lo convertía en su asesino estrella. Entonces, el resto de los miembros de La Patrulla X se dedicaban a perseguirle por todo el mundo, intentando que volviese a sus cabales mientras se torturaban debido a sus múltiples culpas y complejos.
Pero la idea no cuajo, y el editor aprovechó para borrar del mapa al guionista inglés y otorgar más protagonismo a los dibujantes, Jim lee y Whilce Portaccio, los cuales habían batido records de ventas con sus números en EEUU.
¿Qué pasó? Que estos tipos dibujaban monigotes muy bonitos pero no sabían escribir. Así que el editor necesitaba un guionista. Lobdell tuvo mucha suerte: estaba en el sitio oportuno en el momento oportuno y, de la noche a la mañana, paso de ser un don nadie a escribir el cómic más vendido de la época.

Uncanny X Men 300

Pero había un problema mucho más gordo. Que Lodbell tampoco sabía escribir. Para colmo, Lee y Portaccio se marcharon a fundar su propia editorial y los mutantes, encima de mal escritos, ahora estaban también mal dibujados. Pero como la gente ya estaba enganchada al culebrón, nadie notó la diferencia.
Lo más extraño no es que Lobdell se hiciese con los guiones de la colección, sino que se mantuviese en ellos durante varios años, años en los que, al menos en cuanto a calidad, la franquicia se hundió lentamente (nunca se ha recuperado del todo). Lobdell no respetaba para nada la continuidad, sus situaciones eran vacuas y repetitivas, sus personajes eran estereotipos, sus diálogos pretendidamente graciosos eran patéticos y sus diálogos pretendidamente serios eran risibles. Los X Men se convirtieron en un melodrama barato, pobre imitación del Claremontiano, intercalado con unas aventuras cada vez más complicadas y absurdas (la terrible época de los crossovers entre varias colecciones, de sagas tan deleznables como 'Alianza Falange'), con villanos que iban y venían sin ningún sentido y tramas complicadas hasta la nausea que, en el mejor de los casos, nunca se resolvieron.

Uncanny x men 304

Encima teníamos que soportar a esa nueva generación de héroes hipermusculados y de enormes pistolas, como Cable o Bishop, que no tenían nada que ver con la idiosincrasia de los mutantes, en la que las chicas y sus comidas de coco eran las estrellas de la función. Ahora nadie se come el coco. Es hora de disparar primero y preguntar después.
Al menos, cuando John Romita Jr. se incorporó a los lápices de la colección, ésta mejoró un poco, pero solo un poco. Aunque como los monigotes volvieron a ser bonitos, la gente no se quejó demasiado. Yo me quejé silenciosamente, dejando la colección, la cual no volví a comprar hasta que Alan Davis se hizo con ella.
Lo único medio bueno que hizo Lobdell fue crear a Generación X, una colección interesante, aunque me temo que se debía más a los espectaculares dibujos de Chris Bachalo que a su buen hacer, en este caso de nuevo un melodrama barato, pero protagonizado por adolescentes.
Gracias al cielo, los editores le dieron la patada a Lobdell (que creo que se ha pasado al cine), aunque volvería un par de años más tarde en una saga en la que aún le dio tiempo a matar gratuitamente al pobre Coloso. Esperemos que a nadie se le ocurra llamarlo de nuevo. Tampoco pienso picar esta vez.

jueves, 22 de febrero de 2007

Misterios sin resolver por fin resueltos

La última vez que los vimos dijeron "quizá nuestro tiempo haya pasado", y tú pensaste desesperadamente, "no, no, por favor, quedaos, aún hay lugar aquí para vosotros, debéis terminar de contarnos vuestra historia, si no nunca jamás volveremos a dormir tranquilos". Después de varios años de infructuosa espera la esperanza se había fue secando poco a poco, como un río expuesto al cruento sol del verano. Pero entonces, un día que parecía como otro cualquiera, encontraste esto:

Caln Destine: el regreso


Oh, por fin, por fin, no teníais razón, gracias al cielo, vuestro tiempo es este y por eso vamos a conocer a Vincent y vamos a saber quien es la misteriosa mujer que aparece en el flash precognoscitivo de Adam Destine atacando a Dom (¿o Alan Davis se habrá olvidado ya de ella? Ha pasado tanto tiempo y yo no he podido olvidarla...) y sabremos si los gemelos deben volver al colegio o continúan con su carrera superheróica y quizá Kay cambie de nuevo de cuerpo y averiguaremos más cosas de Albert y conoceremos cómo usa su poder Wally ahora que puede controlarlo... Estoy hablando, por supuesto, de Clan Destine, uno de los mejores cómics jamás publicados, ninguneado por su propia editorial y aparcado a mitad de la historia, aparentemente de forma definitiva. Pero ahora Marvel ha decidido subsanar este execrable error y darle una nueva oportunidad a la colección. ¡Alabados sean!

Clan Destine

Me embarga una emoción algo infantil, como cuando iba al kiosco de la esquina a comprar un nuevo número de 'Excalibur' todos los meses. El regreso de la familia Destine es uno de esos sucesos que no cambiarán el curso de la historia pero que hacen que la misma siga avanzando, que nosotros deseemos seguir avanzando con ella para saber qué aventuras les esperan a nuestros personajes favoritos en el próximo número. Y si nunca habeis leído Clan Destine, también vosotros podreis subsanar vuestro error.

lunes, 5 de febrero de 2007

Shulkie´s got a brand new job

Solucionados nuestros problemas técnicos, regresamos con la programación habitual.

Será que me hago mayor y conservador pero cada vez me cuesta más empezar una nueva colección de cómics. Me cuesta empezar a leerla y mucho más a comprarla. Con lo caro que está el papel, sobre todo el de los tebeos. Además, uno está ya muy achacoso para leer de pie en el Vips o similares. Así que últimamente me limito a mis sempiternos mutantes y poco más. Lo cual no quiere decir que algunas veces no lea e incluso compre alguna que otra colección nueva.

Con Hulka no he podido resistirme. Es uno de esos personajes a los que uno le coge cariño en seguida. La primera vez que me crucé con ella fue en un número de los 4 Fantásticos de John Byrne (aunque conservo un vago recuerdo de leer su origen, publicado de complemento en vete a saber donde). Por los 4 Fantásticos han pasado muchos héroes que han tratado de hacernos olvidar a los originales. Todos tienen algo en común: ninguno lo ha conseguido, por muchas vueltas que se le de a la formación siempre acaban regresando Reed, Sue, Ben y Johny. ¿Todos? Bueno, Hulka nos hizo olvidar a adorable La Cosa al menos por un rato. Y es que, ¿quien no se enamoraría de una mujer de dos metros, verde, inteligente, sofisticada, divertida, sexy y con título universitario?

Justice is green

Para quien no lo sepa, Hulka nació como la contrapartida femenina de el Increíble Hulk, conocido por aquel entonces como La Masa. Shulkie resultó ser la prima de Bruce Banner, el científico que se transforma en un monstruo verde por culpa de la radiación gamma. Una transfusión de sangre de su peculiar pariente hace que a ella le pase lo mismo. Pero mientras Hulk no puede controlarse cuando se vuelve verde y se dedica a destrozarlo todo, Hulka conserva su personalidad: la de la tímida Jennifer Walters, una joven pero ilustre abogada. Claro que volverte verde e ir paseando por ahí con la ropa hecha jirones hace maravillas para que te olvides de tus complejos.
Cuando John Byrne dejó los 4F en manos menos capaces se llevó consigo a Hulka y le otorgó una colección en la que el humor predominaba sobre la acción y los lloriqueos de las colecciones "serias". Hulka no era como Jen, era chistosa y juerguista y disfrutaba mucho más pegando a los malos que llevándolos a los tribunales.

She Hulk

Este San Benito acompaña siempre al personaje, al que se usa para quitarle hierro al asunto ese de salvar el universo en el que siempre están metidos los superhéroes. Esta nueva etapa no es una excepción.
Pero el guionista que se encarga de esta nueva serie es un tipo más inteligente que la media. Se llama Dan Slott y ha conseguido una mezcla perfecta entre los dos aspectos del personaje. A la chica a veces se le olvida que sigue siendo Jennifer Walters y se dedica a la vida loca como Hulka: vive en la mansión de Los vengadores a cuerpo de rey, se acuesta con modelos, se aprovecha de su fama (no es fácil pasar desapercibido cuando mides dos metros y eres verde), etc. Pero un famoso bufete de abogados (especializado en derecho sobrehumano, todo hay que decirlo) decide contratar a Jennifer, NO a Hulka. Encima, Los Vengadores, hartos de sus fiestas, la echan de la mansión y su último ligue, un famoso modelo de ropa interior, la abandona porque la considera demasiado superficial.

Shulkie´s got a brand new job

Con este punto de partida es imposible no leer el segundo número. ¿Cómo llevará Shulkie lo de ser la pringada de Walters de nuevo? Pero además del trascendental existencialismo, hay tiempo para la acción, porque en un despacho de abogados especializado en derecho sobrehumano muchos casos normales no hay, no. Que si un superhombre quiere demandar a la empresa que le dio sus poderes, que si presentar como testigo a un fantasma, que si defender a Spiderman de las calumnias de J. Jonah Jameson.
En definitiva, un auténtico placer, un tebeo brillante y sin demasiadas pretensiones con millones de referencias a los clásicos (en la oficina de Shulkie tienen una biblioteca de cómics Marvel que usan como referencias en los juicios)que alterna con acierto humor, aventuras y romance (todo el mundo ama a Hulka e incluso alguno hay que ama a su alter-ego humano) y, sobre todo, que promete. Vamos, que merece la pena gastarse las perras.
Además, el primer tomo publicado en nuestro país (titulado 'Mujer verde soltera busca') contiene el mejor diálogo que he leído en un comic de superhéroes desde aquel impagable Excalibur 47.

Abogado Pugliese: Bien, Spidey, viendo todos esos ataques a su persona, debo preguntar... ¿Por qué piensa que Jameson la tiene tomada con usted?
Spiderman: Al principio, no lo entendía. Pero con los años y después de mucho pensar, creo haberlo descubierto.
El verdadero motivo por el que me odia... Es porque soy negro.
J. Jonah Jameson: N-n-no lo sabía... Vamos... No tengo nada contra... Yo nunca habría... Algunos de mis mejores amigos son... Un... Oh...
Spiderman: Era broma. Lo siento (risas).
Juez: ¡Orden! ¡Orden en la sala!
Abogado Pugliese: No tengo más preguntas, señoría.

miércoles, 15 de febrero de 2006

Los Vengadores y la enseñanza pública

ADLO, un blog que se dedica al análisis sesudo del medio tebeístico, reivindica a uno de los mejores guionistas de comics de la historia a través de una de sus obras más destacadas: "La Visión y la Bruja Escarlata". Me estoy refiriendo a Steve Englehart, autor de algunas de las mejores etapas de Los Nuevos Vengadores o Los 4 Fantásticos.
Pero, aunque en la actualidad, el trabajo de este maestro esté un poco denostado por los que ayer le aplaudían, ha encontrado un nuevo modo de difundir su obra que ni él mismo sospechaba: la enseñanza pública.
Hace poco, mi querida hermanita (no digo el nombre por aquello de la protección al menor, pero pienso que tiene un nombre bonito, aunque no se llame Tiger Lily ni Carlota) me sorprendió con unas fotocopias de las primeras páginas del número uno de "Los Nuevos Vengadores". Resulta que su profesora de Lengua está explicando los métodos de narración y les dió a sus alumnos estas hojas para que continuasen la historia según su criterio. Seguramente esta profesional de la docencia, al igual que mi pobre hermana, es la cándida víctima de algún familiar cercano, un malvado y corrompedor Marvel Zombie. Pero mientras el frikismo adquirido por la maestra sólo llega hasta repartir entrañables comics forum entre sus inocentes alumnos, el de mi hermana llega mucho más lejos, siendo un claro signo de que mi influencia ha sido mucho más vil y perniciosa: A la hora de inventar el final decidió utilizar como villano al inefable Shingo Mama, un bizarro personaje nipón que canta vestido de mujer. Solo a un friki se le puede ocurrir semejante idea. Por supuesto, mi hermana conocía el verdadero final del tebeyo, pues lo ha leído cientos de veces. La batalla es contra un enemigo mucho más convencional, el robot Ultrón. Pero la historia sigue siendo gloriosa. "Los Nuevos Vengadores" eran geniales, por muchos motivos: Tigra comportándose como una gata en celo y tonteando sin parar con Hank Pym, que más soso no podía ser; Pájaro Burlón cuestionando sin parar el mandato de su maridito Oj0 de halcón, uno de los líderes más penosos que se han visto en un tebeo (al menos, hasta los Thunderbolts), Wonder Man con ESE traje verde y rojo intentando hacerse un hueco en Hollywood; Iron man todavía resacoso... Imagínate que grupo si podían tener seis miembros y nadie quiso unírseles hasta, por lo menos, el numero 20...
Un cómic que sólo podría ver la luz en la maravillosa década de los 80. En la actualidad, los superhéroes venden millones de ejemplares, los guionistas ganan casi tanto como estrellas de cine (el pobre Englehart debía tener problemas para llegar a fin de mes) y aquella magia un tanto naif ha desaparecido en favor de la espectacularidad más mediocre. Con lo bien que me estaba quedando, me he tenido que poner serio justo al final...

lunes, 23 de enero de 2006

El síndrome Pietro Maximoff

Otra de extraños paralelismos. Uno de mis comics favoritos es ese número de Factor X (otro de los grupos derivados de la Patrulla idem) en el que sus miembros visitan al psicólogo. No hay villanos, no hay batallas, no hay acción, pero aun así es uno de los mejores tebeos de superhéroes que he leído. El supervelocista Mercurio, el típico personaje chuleta que se cree mejor que los demás, revela que su actitud despectiva con respecto a sus compañeros de equipo se debe al "síndrome Pietro Maximoff "(nombre verdadero del interfecto). El psicólogo le pregunta: - ¿En que consiste este síndrome?
- ¿Ha estado alguna vez en un cajero automático detrás de alguien que no sabe manejar cajeros?- responde Pietro
- ....Si
- ¿Y delante de un dependiente de Burger king que no entiende lo de "Whopper, sin pepinillos"
- Si, supongo...
- Pues piense que toda su vida ha estado detrás de gente que no sabe manejar cajeros. Seguro que usted también padecería el "síndrome Pietro Maximoff".
Impactante. Un sujeto muy amigables, este Mercurio. Me acordé del tebeo en cuestión porque Anita acaba de leer "La conjura de los necios", uno de esos libros a los que hay que volver de vez en cuando. Su protagonista, Ignatius Reilly, también parece padecer este extraño trastorno, lo que queda claro en sus palabras: "sólo me relaciono con mis iguales, pero como no tengo iguales no me relaciono con nadie". Queda claro que la socialización no es su fuerte. El problema de ambos personajes es que, cuando miran a alguien por encima del hombro piensan que la culpa es de los demás, por no estar a su altura. Hay un trasfondo aterrador en esta enfermedad, y es que todos podemos contagiarnos en un momento u otro, pues el síndrome de Pietro Maximoff está mucho más extendido que la gripe aviaria, el anisakis, las vacas locas y todas esas chorradas. Porque, ¿quien no ha estado detrás de algún inútil que no sabía manejar un cajero? Los bancos deberían advertir de los peligros que encierran los vestíbulos de sus oficinas. Quien tenga el antídoto que avise.