jueves, 12 de octubre de 2006

Paul Auster y una mierda

Paul Auster no lo es todo. Ya sé que esta afirmación puede parecer gratuita, pero es que hay gente que piensa que Paul Auster lo es todo. Intentaré demostrarlo.
El otro día regresamos al Cine Doré para asistir a la proyección de 'Smoke', incluida en 'Voces de seducción', uno de esos ciclos en forma de cajón de sastre en los que se ofrecen películas que no parecen unidas por un criterio coherente.
La verdad, no encuentro muy seductoras las voces de William Hurt y Harvey Keitel, que son las que se usan como reclamo en el programa. Pero a lo mejor es que no les pillé el tranquillo, no sé.
El caso es que el cine estaba lleno de fans de Paul Auster que, para más inri, seguramente ya habrían visto la película. Yo no. Además, no soy fan de Paul Auster. Más bien me resulta indiferente. Pero atrevete a decir eso en medio de una reunión de seguidores acérrimos del tipo. No quería que me diesen una paliza. Y eso que iba con Anita, que está en forma y va al gimnasio y todos esos gafapastas no tienen ni media ostia. Pero, claro, yo tampoco tengo media ostia y ellos eran muchos más.
La película no está mal, pero el señor Auster se me repite. Me parece que siempre habla de lo mismo en su cine y en sus libros y, aunque los argumentos son rebuscados(a veces demasiado), no me resultan más que una colección de historias brillantes bien rematadas, pero poco estimulantes. Vamos, que de leerme sus obras completas nada de nada. Pero no era el caso de los personajes que pululaban por allí, que han debido hacerlo una y otra vez. La película es puro Auster, con lo que conlleva de bueno y de malo. Me gusta especialmente el personaje de Harvey Keitel y sus fotografías: es un propósito tan hermoso y absurdo como el del protagonista de 'La vida instrucciones de uso'. Lo mejor de la proyección llegó al final, justo en la escena en la que (si no has visto la película, abstente de continuar) en la que el estanquero le narra un cuento de navidad al escritor bloqueado. Cuando el relato finaliza, el escritor dice "una buena historia". Justo en ese momento, el azar (ese componente tan determinante en las narraciones de Auster) quiso que un individuo que se sentaba en la fila posterior a la nuestra comenzase a proferir una retahíla de expresiones malsonantes: ¡Y una mierda! ¡Qué buena historia ni qué mierda! ¡Esto es una mierda! Así que, a menos de cinco minutos del fin de la película, se marchó de la sala lleno de indignación. Después del espectáculo, los compañeros de fila del sujeto, durante los títulos de credito, entablaron una sesuda discusión en la que intentaban explicar por qué aquel hombre había percibido 'Smoke' como una mierda cuando estaba clarísimo que no era una mierda. ¿Qué se esconde tras esta historieta? Que Paul Auster no lo es todo; no solo hay gente a la que deja indiferente. Hay personas que opinan que es una mierda.

7 parlamentarios:

Txiki Palomares dijo...

Pues me extraña que no estallara una reyerta, que estas cosas de las discusiones entre intelectuales acaban como el rosario de la aurora. Fíjense en el pobre Valle Inclán, por ejemplo.

Androide Paranoide dijo...

Pues precisamente conocí al Auster con esta película, que en su momento me encantó. Pero si hace falta aborrecer de ella para tocarle las narices al pedante, me apunto como el que más.
El aprendiz de Fernán Gómez debería ver "Blue in the face". Ahí sí que se hubiera retorcido entre estertores.

Luisru dijo...

No, si a mí la peli me gustó, pero me parece que si has leído un par de novelas de Auster te la puedes ahorrar. Pero es verdad que es un escritor que tiene mucho tirón entre los pedantes.
Y, titulándose como se titula este blog, tarde o temprano tendremos que hablar de Valle Inclán. mejor hablar de lo su reyerta que de 'Tirano banderas', que es estupenda, pero un coñazo.

cayetana altovoltaje dijo...

Es curioso, porque sus novelas (no he visto las películas), no tienen nada, nada de pedante.

mila dijo...

"si hace falta aborrecer de ella para tocarle las narices al pedante..." qué grande.

Luisru dijo...

Quizá porque es un escritor fácilmente digerible les gusta tanto a los pedantes, que no pueden con platos más fuertes, no sé...
Y es que el Sr. Paranoide es grande.

Pablo Gamo dijo...

cada día estoy más convencido de la tremenda necesidad de que la gente se exprese a voz en grito en los cines. Por muy buena que sea la peli no hay nada que amortice mi pasta mejor.